Interactividad

Blog da Fundación

El cambio es una elección y exige coraje

Share |
Publicado en 26/07/10 às 16h30 envie a um amigoenvie a un amigo

Los institutos y fundaciones responsables por el direccionamiento de gran parte de la inversión social privada en Brasil, así como gobiernos, empresas y sociedad civil, precisan estar atentos a una nueva demanda para sus inversiones: los eventos climáticos extremos. Sin embargo, el foco de la reflexión sobre este tema no puede ser el de culpar a la naturaleza por las desgracias que hemos acompañado últimamente en los noticieros, y sin nuestra falta de compromiso en proponer acciones responsables y enfocadas en lo que acordamos llamar de nuevo ciclo de desarrollo, que presupone acciones económicamente viables, socialmente justas, ecológicamente correctas y culturalmente aceptadas.

Culpar a la naturaleza por las muertes registradas en los morros de Rio de Janeiro o en el Vale do Itajaí, en Santa Catarina encubre nuestra omisión y nuestra falta de responsabilidad a la hora de definir sobre las inversiones, sean públicas o privadas, de persona física o persona jurídica. Y, en ese proceso de definición de inversiones, algunos entendimientos son fundamentales. El primero de ellos es sensibilidad para entender que estamos lidiando con gente. Tenemos que quebrar el paradigma de que, principalmente, para los pobres y necesitados, cualquier solución sirve.

El segundo es la valorización del conocimiento. Academia y poder público, investigación e iniciativa privada no pueden estar disociados. El tercer entendimiento es nuestro compromiso con la sustentabilidad. Generalmente, los principios sustentables son trabajados después  satisfechos los intereses de todos los involucrados. El desafío que se presenta es la invitación a la reflexión y al cambio antes de esa línea de satisfacción. Nuestra falta de formación en conceptos socioambientales consistentes no puede justificar nuestra omisión frente a lo que estamos acompañando. Tampoco podemos delegar a las generaciones futuras la responsabilidad por la búsqueda de esas soluciones.

El cuarto es el compromiso con el desarrollo y el compromiso local. Las comunidades no pueden ser apartadas de las decisiones sobre sus desafíos. Hasta porque las soluciones dependen de ellas. Los cambios estructurales no llegarán en helicóptero, como gran parte de la ayuda encaminada a las víctimas de las tragedias. Ellas vendrán de la sociedad. Esa demanda es nuestra.

Y nosotros, que de alguna forma, sea en la instancia que sea, tenemos el poder de decisión sobre esas inversiones, no podemos omitirnos. Tiene que ser nuestra premisa el compromiso con las personas y con acciones enfocadas en ese nuevo ciclo de desarrollo, asegurando la valorización del saber y el compromiso local en la búsqueda de las soluciones para nuestros desafíos. Es muy importante que las acciones innovadoras sean percibidas como una invitación a pensar y actuar diferente.

Proponer lo nuevo en situaciones de caos no es fácil, pues las necesidades son urgentes. El problema es que las soluciones presentadas para sanar algunas tragedias son frágiles. Cambios estructurales serios es una elección y exige coraje. Y precisamos hacer esa elección y tener ese coraje. No existe magia, existe responsabilidad, compromiso y diálogo. El cambio precisa comenzar.

Por Cláudia Buzzette Calais - Gerente de Responsabilidad Social de la Fundación Bunge

Tarea del profesor 2.0: aprender nuevas formas de enseñar

Share |
Publicado en 03/05/10 às 11h15 envie a um amigoenvie a un amigo
En todas las profesiones, hay una necesidad de perfeccionamiento constante con el objetivo de acompañar la rápida evolución del conocimiento y de la tecnología. En la sala de aula, ese escenario no es diferente. Lidiar con jóvenes en un ambiente en que la educación es la base del relacionamiento, es mandatorio reciclarse, informarse todo el tiempo y descubrir nuevas técnicas para mantener a los muchachos estimulados y capaces de absorber el conocimiento pasado en la sala de aula.
 
En este mi primer post, me gustaría plantear esta reflexión: cuánto y cómo los profesores están preparándose para lidiar con esa nueva generación de alumnos – llamada de Generación Y - jóvenes apasionados por contenido (no siempre el paradidáctico) y diversión, utilizando principalmente Internet y otras tecnologías móviles para obtener ese conocimiento.
 
Velocidad, libertad, consumo, individualidad y tecnología son los valores que rigen la Generación Y, que se caracteriza por jóvenes nacidos entre 1978 y 1990. Además, poseen una fuerte influencia de la cultura del hedonismo y son, en su mayoría, autores de blogs y gestores de comunidades en las redes sociales.
 
Aunque muchas escuelas ya tengan acceso a las tecnologías, es difícil saber hasta dónde los docentes están logrando llevar y agregar su conocimiento. De hecho ¿hay una comunicación correcta o interés de los alumnos por el contenido presentado en sala de aula?
 
Ahí viene la pregunta que respondería muchas de estas dudas: pero, ¿a quién cabe la responsabilidad de la formación de estos educadores para trabajar con esta nueva generación?
 
En lo que a mí respecta, aunque en mayor escala, no es sólo del gobierno. Sí, el profesor de hoy debe ir más allá de las fronteras y entender su nuevo público. Aprovechar las nuevas herramientas y trabajar de forma diferenciada para cumplir con las expectativas de sus alumnos y, consecuentemente, crecer como profesional.
 
Creo además que la iniciativa privada puede colaborar de alguna forma en este nuevo escenario. En definitiva, todo el esfuerzo para una educación de calidad debe ser tomado en consideración, hasta porque en una realidad dinámica del mundo actual, necesitamos de niños y jóvenes preparados para la vida en sociedad, sujetos de su historia, activos en la búsqueda de conocimiento, comprometidos e involucrados.
 
Cecilia Carvalho, coordinadora de proyectos de la Fundación Bunge

Salud Pública y Medicina Preventiva

Share |
Publicado en 28/04/10 às 12h00 envie a um amigoenvie a un amigo

El Premio Fundación Bunge, a lo largo de su existencia, ha incentivado el desarrollo de las ciencias, letras y artes, laureando personalidades que por el conjunto de sus trabajos hayan contribuido para el engrandecimiento de las seis áreas del saber: I) Ciencias Biológicas, Ecológicas y de la Salud; II) Ciencias Exactas y Tecnológicas; III) Ciencias Agrarias; IV) Ciencias Humanas y Sociales; V) Letras y; VI) Artes. En la galería de los premiados figuran ciento cincuenta y nueve brasileños que contribuyeron para la mejora de la calidad de vida y que por eso mismo despiertan la autoestima de todos nosotros.

El incentivo en 2010 fue destinado a una de las áreas en la que el pueblo brasileño es más carente: Salud Pública y Medicina Preventiva. Son áreas que tienen enorme impacto en la vida de todos nosotros, evidentemente, en las camadas sociales más desprovistas de recursos. La salud es fundamental para la calidad de vida y para el desarrollo del ser humano. Las Universidades Públicas y Privadas y las Instituciones invitadas a indicar personalidades que hayan contribuido para el engrandecimiento de esas áreas, son aliadas y ayudarán al Gran Jurado de la Fundación Bunge a entregar el premio de 2010 a un brasileño del cual todos nos sentiremos orgullosos.   

Por Ruy Martins Altenfelder Silva, Curador de los Premios Fundación Bunge

Basura electrónica: ¿un paisaje del futuro?

Share |
Publicado en 05/04/10 às 10h15 envie a um amigoenvie a un amigo
Responde rápido: ¿descartas adecuadamente las pilas de los electrodomésticos de tu casa? Cuando cambias el celular, ¿buscas un lugar de descarte apropiado? Si tus respuestas fueron positivas, eres una excepción. Últimamente, han sido realizados muchos estudios sobre el problema de la ‘basura electrónica‘ producida en el mundo. Y el escenario es preocupante.
 
Brasil es el mercado emergente que genera el mayor volumen de basura electrónica per capita cada año. China es el segundo mayor productor del mundo (2,3 millones de toneladas al año), atrás apenas de los Estados Unidos. El alerta** es de la ONU, que lanzó su primer informe sobre el tema y advirtió que Brasil no posee ni siquiera una estrategia para lidiar con el fenómeno.
 
No es difícil entender esa realidad. En un mundo cada vez más globalizado y conectado por la “Web 2.0” (término usado para expresar la segunda generación de Internet, colaborativa, en que el centro de la comunicación es el individuo y sus redes de relacionamiento), nuevos aparatos tecnológicos son creados todos los días para suplir la demanda de millones de usuarios.
 
Recientemente, bajo la forma de protesta, ciudadanos británicos crearon un muñeco de siete metros de altura basado en una curiosa “estructura física”: celulares, videogames, electrodomésticos, computadoras y otros tipos de basura electrónica. El peso de la escultura, apodada de “Hombre de Basura”, es de 3,3 toneladas. Imaginen toda esa chatarra cibernética siendo tirada en basureros comunes – ¡lo mal que haría a nuestras vidas y al medioambiente!
 
Tenemos que buscar alternativas para convivir con esa nueva realidad. Debemos cada vez más apoyar el incentivo a la investigación y a desarrollo de nuevas tecnologías, reclamando siempre que sus procesos sean pensados como un todo, inclusive su “fin”. En caso contrario, va a ser drástico vivir en un mundo cuyo paisaje desde nuestra ventana sean montañas de residuos tóxicos.

Sugerencia de Lectura
Para más informaciones sobre la basura electrónica, vea nota completa divulgada en el Jornal Cidadania, edición 52.
**El estudio realizado por el Programa de la ONU para el Medioambiente (Pnuma)

Preservación de la Memoria, Preservación de la Vida

Share |
Publicado en 17/02/10 às 09h00 envie a um amigoenvie a un amigo
“If you know your history / Then you would know where you coming from / Then you wouldn´t have to ask me / Who the heck do I think I am…” Bob Marley
 
La Historia y su relación con la Memoria y la Preservación Patrimonial pueden ser encaradas, en un mundo tan problemático y carente, como algo que debería ser objeto de preocupación sólo cuando las necesidades básicas – vivienda, alimentación, salud, saneamiento básico y educación – ya estuviesen suplidas.
 
La memoria, materia prima de la historia, es fluida, dinámica, capaz de crear vínculos entre el pasado y el presente y está en constante construcción. El patrimonio depositado en museos, archivos, bibliotecas y centros de memoria tiene la posibilidad potencial de ser vector de evocación de memorias. Libros, colecciones museológicas o personales tales como cartas, fotografías e incluso objetos inusitados, sin apelo por su origen, material o forma de producción son guardados como formas de registro, recuerdos, fragmentos capaces de hacer resurgir memorias próximas o distantes. Por lo tanto, la preservación de índices de memoria es un derecho tan vital como cualquier otra necesidad básica.
 
Las recientes catástrofes ocurridas en nuestro país, como en São Luís do Paraitinga y las más dramáticas como consecuencia de los varios terremotos en Haití son algunos ejemplos que revelan que la cultura es lo que puede hacer la diferencia en la recuperación de valores humanos. Además de éstas, inevitables, están las infames catástrofes provocadas por el ser humano tales como los conflictos armados, la corrupción, la destrucción de hábitats naturales y los desastres tecnológicos cuyos impactos provocan muertes, situaciones de abandono, desequilibrios ecológico además de causar elevados perjuicios económicos.
 
En estos momentos, la preservación del patrimonio es invocada siempre que esperamos que la humanidad no repita los mismos errores, buscando proyectar un futuro que sea más justo y sustentable para todas las formas de vida.
 
El Patrimonio Cultural es una de las manifestaciones de nuestro ser y estar en la vida. Sea él material o inmaterial, da sentido a nuestras acciones y permite que podamos reflexionar sobre quiénes somos, dónde estamos y para dónde deseamos seguir. El patrimonio es tan significativo que, al ser retirado de su lugar de origen por motivo de hurto, robo, vandalismo o por ser alcanzado en situaciones extremas, las poblaciones sienten su pérdida como potencialización del grado de la tragedia, principalmente cuando hay pérdida de vidas humanas, pues se pierde la cohesión y la identidad del individuo en la sociedad.
 
Por eso, se justifica el esfuerzo de varios organismos nacionales e internacionales y de las instituciones de protección, en la preservación y restauración de acervos comprometidos, así como el esfuerzo en el combate al tráfico ilícito y al salvamento de bienes alcanzados en situaciones de catástrofes. Esas acciones pueden significar la restitución de referenciales, el retorno de la esperanza, de la dignidad y un facilitador en los procesos de reconquista de la autoestima y de la reconstrucción de identidades personales y colectivas de las comunidades alcanzadas.
 
Por Marilúcia Bottallo, coordinadora del Centro de Memoria Bunge

Consumo conciente: esa práctica depende de nosotros

Share |
Publicado en 30/12/09 às 10h45 envie a um amigoenvie a un amigo
En mi último post, hablé sobre el lado sustentable de cada uno y de cómo precisamos de liderazgos empresariales, políticos y sociales comprometidos con los cambios que exige una sociedad sustentable. Además de eso, resalté cómo cada uno de nosotros tiene un papel importante para conducir ese proceso.
 
Este mes tuvimos uno de los eventos más esperados del año dirigido a la cuestión de la preservación saludable y sustentable del planeta: la COP-15, 15ª Conferencia de las Partes. Los resultados no fueron tan sorprendentes como imaginábamos, llevándonos, en consecuencia, a reflexionar aún más sobre la importancia de adoptar acciones individuales, por más simples que sean, para dar nuestra contribución para revertir este cuadro actual.
 
Un buen comienzo para minimizar los impactos nocivos al planeta y construir un mundo social y ambientalmente mejor es adoptar elecciones de consumo conciente. Son acciones practicadas en el día a día por medio de gestos simples. Debemos tener en mente que el consumo conciente es una contribución voluntaria, solidaria y cotidiana que involucra el análisis constante de los impactos de la compra, uso o descarte de productos o servicios.
 
Nuestro papel como individuos va más allá de actuar solamente con prácticas sustentables: debemos dividir con nuestros colegas, familiares y amigos la importancia de cada uno en este proceso, reflejando sobre nuestras propias acciones de consumo.
                                                                                    
¿Que tal comenzar con actitudes simples, como las que listé abajo? Si cada uno de nosotros contribuye, ciertamente ayudaremos, sin esfuerzos sobrehumanos, a mejorar nuestra cualidad de vida y preservar la sustentabilidad de nuestro planeta.
 
 
  • Sustituya el extracto bancario impreso por la consulta on-line y envíe invitaciones por e-mail;
 
  • Mantenga los neumáticos calibrados - van a durar más y el rendimiento del combustible será mayor;
 
  • Prefiera notebooks a desktops. La producción de estos requiere menos materia prima y energía y su consumo anual es de 220kWh;
 
  • Desenchufe los aparatos electrónicos cuando no estén siendo utilizados. Para que tenga una idea, sólo la televisión cuando está apagada, pero enchufada, continúa consumiendo de 10 a 15% de energía.
 
Estas y otras sugerencias pueden ser encontradas en ‘El Libro Verde’, de Elizabeth Rogers y Thomas M. Kostigen. Se trata de una muy buena fuente de información para usted que, así como yo, cree que podemos mejorar el mundo.
 
Existe también este video, elaborado por la revista Veja, que también trae sugerencias útiles de especialistas en el tema.
 
 
Vale la pena comprobarlo:
 
 
Por Cláudia Buzzette Calais, gerente de proyectos de la Fundación Bunge

O valor do voluntariado

Share |
Publicado en 25/11/09 às 11h45 envie a um amigoenvie a un amigo

Nascido no país em meados do século XVI com a instalação da Santa Casa de Misericórdia, na Vila de Santos, o voluntariado assumiu ao longo dos séculos contornos ousados e revolucionários.

Se antes, a nobre atividade de doar o tempo, recursos humanos e financeiros em benefício do bem comum, cumpria a função de minimizar o sofrimento dos desprovidos - dando a estes assistência e suporte para uma vida digna - agora o movimento que envolve os diversos setores da sociedade, comporta-se como um importante agente de mudanças nas esferas pública e privada.

É possível que, no Brasil, o divisor de águas entre o voluntariado de caráter meramente filantrópico e o ator social comprometido com a promoção do desenvolvimento comunitário tenha sido o processo de redemocratização, ocorrido no final da década de 80. Com o surgimento das ONGs – “Organizações não governamentais” – entidades da sociedade civil voltadas para as questões de interesse público – a reivindicação dos direitos do cidadão e a defesa do meio ambiente foram institucionalizadas. Ganharam, portanto, mais força no cenário nacional e global.

Na esteira destas mudanças é que o voluntariado corporativo ganhou musculatura. As empresas estão cada vez mais tomando consciência do seu papel na sociedade; de que podem assumir a responsabilidade de promover o desenvolvimento também àqueles que não estão em seus quadros funcionais. E, que, ao agir desta forma, não só contribuem para a construção de uma sociedade mais justa, como também – e principalmente –, crescem com o aprendizado adquirido nestas novas experiências.

Ao romper os muros que delimitam fisicamente suas unidades, as empresas encontram um mar de conhecimentos que passa pelo resgate de valores essenciais à vida e aos negócios: o respeito, a solidariedade, a dignidade, a ética. Os subprodutos da ação voluntária, quando genuinamente praticadas nas organizações, são: a melhoria do clima organizacional; a integração efetiva entre as pessoas nos âmbitos pessoal e profissional; o desenvolvimento de habilidades como comunicação, liderança, trabalho em equipe; a descoberta de talentos individuais que promovem o crescimento coletivo; o aumento da produtividade e racionalidade dos processos; o estabelecimento de vínculos com a comunidade e o poder público local; entre tantos outros.

Mas, acima de tudo o voluntariado promove a humanização das relações: entre os homens e do homem com o meio ambiente. E estas também são questões cruciais para as empresas. As organizações são formadas por pessoas. Quanto mais harmoniosas forem as relações estabelecidas entre elas, mais efetivos serão os resultados gerados nestas interações. Paralelo a isto, as organizações dependem, em primeira ou última instância, dos recursos naturais para produzir. Muitos deles são finitos. Rediscutir o modelo de atuação para assegurar a sobrevivência no longo prazo, torna-se, portanto, uma questão premente. E, envolver todas as pessoas voluntariamente nesta discussão pode ser a prova suprema da sagacidade.

Que o voluntariado ocupe, portanto, o nobre lugar da promoção do desenvolvimento da sociedade a partir do resgate de valores que devem nortear a essência humana.

Juliana Santana é coordenadora de projetos da Fundação Bunge

El lado sustentable de cada uno

Share |
Publicado en 14/10/09 às 18h30 envie a um amigoenvie a un amigo
Hoy, se volvió políticamente correcto para las empresas, profesionales ligados a las áreas social y ambiental, medios y políticos más ligados con la realidad hablar de sustentabilidad. ¿Pero será que todos están hablando de la misma cosa cuando citan este tema? El término sustentabilidad nos presenta dos desafíos: el primero es llegar a un consenso sobre su significado – es común utilizarlo sólo como sinónimo de inversión en el área ambiental; y el segundo es percibir cuál es el papel de cada uno de nosotros dentro de una política sustentable, lo que implica un cambio profundo y, no superficial, de paradigmas.
Esa confusión de conceptos y prácticas no está solamente en la cabeza de dicho ciudadano común. Una investigación divulgada por ABERJE (Asociación Brasileña de Periodismo Empresarial) reveló que sólo el 13% de los profesionales entrevistados relacionan el tema al concepto del triple bottom line (desarrollo económico con responsabilidad social y ambiental), muy adoptado por las empresas. Una parte significativa, 21%, relaciona el tema sólo a uno de los pilares, el ambiental – a propósito, práctica muy común también entre los empresarios. Otro concepto difundido, tal vez más cercano a nuestra realidad, es el de “adoptar prácticas en el presente que no comprometan las generaciones futuras”. Ese concepto nos lleva a pensar y cuestionar nuestras prácticas y cómo estamos colaborando en ese proceso.
Muchas veces, tenemos noción de los riesgos ocasionados por los cambios climáticos, tenemos opinión formada al respecto del protocolo de Kyoto y conseguimos identificar aspectos fallidos en el actual modelo de crecimiento económico global. Sin embargo, no logramos percibir nuestro papel en ese engranaje. No entendemos que somos protagonistas y víctimas de nuestras acciones. Que somos formandos y formadores de un proceso mayor de transformación económica, social y ambiental. Nuestras prácticas revelan quién somos y en qué creemos.
Precisamos de liderazgos empresariales, políticos y sociales comprometidos con los cambios que una sociedad sustentable exige y, encima de todo, capaces de conducir ese proceso. Sin embargo, precisamos también comenzar a hacer nuestra parte. Somos responsables en exigir prácticas macroeconómicas éticas, pero también en ser éticos en las pequeñas decisiones económicas que administramos en nuestras relaciones interpersonales, en nuestros hogares, en nuestros ambientes de trabajo. Somos responsables por reivindicar la preservación de nuestros ecosistemas, pero también por adoptar el consumo consciente para minimizar el descarte de productos en la naturaleza. Somos responsables por exigir políticas sociales eficientes sin intereses meramente electorales, pero también tenemos que sentirnos instigados a compartir nuestro conocimiento en pro del desarrollo del otro.
En el siglo pasado, ciertamente para hablar de otro tema, el pacifista Mahatma Gandhi nos indicó el camino a ser recorrido para garantizar la sustentabilidad de nuestras acciones: “Sea el cambio que usted desea ver en el mundo.”
Por Cláudia Buzzette Calais, gerente de proyectos de la Fundación Bunge
Páginas - 1

Perfil

En el Blog de la Fundación Bunge compartimos opiniones, experiencias e ideas. Profesionales de la entidad tratarán de temas relacionados a las líneas de actuación de la Fundación Bunge. Participe usted también, exponiendo opiniones y alimentando ideas.

Archivos