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Jornal Ciudadania • Edición Online 27 - Julio 2014

El paraíso que nació de la basura

Situado en el Morro do Vidigal, el Sitiê es el resultado del sueño y del trabajo de cinco amigos que retiraron 12 toneladas de escombros de un vertedero incontrolado para crear un parque ecológico en medio de una favela.


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Publicado en 03/09/14 às 10h00 envie a um amigoenvie a un amigo

Recuperación ambiental
Serie de actitudes que tienen el objetivo de generar en un ambiente degradado un nuevo ecosistema, que puede tener condiciones diferentes al original. Según el Ibama (Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables), existe una diferencia respecto a “restauración ambiental”, que es cuando se recupera un ambiente haciendo que crezca la misma vegetación que había antes de la degradación.

El Morro dos Dois Irmãos, monte que separa los barrios de Leblon y São Conrado, en la zona sur de Río de Janeiro, comenzó a ser ocupado en la década de 1940. Al principio tan solo había una ladera de tierra batida en medio de la intensa mata atlántica, y a la comunidad que allí nacía se le dio el nombre de Vidigal.
Con la intensificación de la migración a Río de Janeiro, esta favela empezó a crecer, y las laderas y áreas de protección ambiental del morro se ocuparon de forma irregular. La favela subió el Morro dos Dois Irmãos en espiral.

En la década de 1980, hubo un deslizamiento de una enorme roca que mató, hirió y dejó sin hogar a muchas personas, lo que llevó al poder público a controlar las laderas del Vidigal. A principios de la década de 1990, la Municipalidad de Río de Janeiro trasladó e indemnizó a muchas familias que vivían en el lado este del morro, sobre la avenida Niemeyer. Sin embargo, los escombros de las casas permanecieron allí. Los habitantes del lugar no tardaron mucho en empezar a tirar basura en los escombros, por lo que dicha área se volvió un vertedero incontrolado.

En 1998, dos amigos, Vitor Alves —músico y artista plástico— y Mauro Quintanilha —profesor de música—, que vivían en la favela, tuvieron la idea de transformar este vertedero en un parque, ya que había pocas áreas de recreo en el Vidigal.

Desde que surgió la idea hasta que se empezaron los trabajos, pasaron siete años. En 2005, ambos se unieron a Paulo Almeida, Manoel Silvestre y Tiago Bezerra, y este quinteto inició el trabajo de retirar y reaprovechar 12 toneladas de basura durante seis años, para crear lo hoy es el Parque Ecológico Sitiê. El nombre “Sitiê” proviene de la mezcla entre las palabras del portugués brasileño “sítio” y “tiê-sangue”, una bella especie de pájaro negro y escarlata que suele frecuentar el lugar. Al principio, eran 8.500 metros cuadrados; hoy, el área total del parque alcanza los 85.000 metros cuadrados.

Parque Ecológico Sitiê

En el Parque Sitiê, las escaleras están hechas de neumáticos viejos, las plantas crecen sobre tiestos que en realidad son asientos de inodoros desechados y las mesas se componen de una estructura hecha con ruedas de bicicletas y un tablero hecho de neumáticos. Allí, todo se aprovechó al máximo. El Jardín Botánico de la ciudad donó esquejes y plántulas que se plantaron por todo el parque, y un huerto comunitario provee alimentos a los residentes.

Horta comunitária que fornece alimentos para os moradores.

Y así fue como cinco amigos, que no tenían dinero pero sí fuerza de voluntad, transformaron un vertedero abandonado en uno de los parques más interesantes de Río de Janeiro. Esta exitosa experiencia ha llamado la atención de la prensa del mundo entero —según Vitor Alves, el proyecto es más conocido fuera que dentro de Brasil (“me ha entrevistado hasta una televisión japonesa”).

En la entrevista que se ofrece a continuación, Alves explica con mayor detalle el proceso de ideación y construcción del Sitiê, se pone a disposición para ayudar a realizar proyectos semejantes y afirma: “No hace falta dinero para hacer las cosas; solo hace falta querer hacerlas”.

SERVICIO
Sitiê Parque Ecológico do Vidigal
(Un poco antes del mirador Mirante Arvrão, seguir la entrada del lado derecho hasta encontrar una placa que indique el Parque Ecológico).
Teléfonos: +55 21 97541-7275 | +55 21 98709-8183 | +55 21 3242-4161.
Horario de funcionamiento: De martes a domingo, de 10 a 18 h.

DE BRAZOS ABIERTOS PARA TRANSFORMAR
Entrevista con Vitor Alves (38 años). Músico, artista plástico y uno de los ideadores del Parque Ecológico Sitiê, en el Morro do Vidigal, Río de Janeiro.

¿De quién es el terreno del parque?
Es una área de reserva ambiental que pertenece al Gobierno federal.

¿Cómo estaba esta área cuando ustedes tuvieron la idea de hacer el parque?
Cuando llegue allí, en 1988, había mucha basura. Varias bolsas de plástico colgadas en los árboles, escombros de las casas retiradas que la Municipalidad había dejado allí… Y ratas, muchas ratas y todo tipo de insectos. Acceder al área era muy difícil.

¿Tuvieron ustedes que pedir autorización a algún organismo público? ¿Tuvieron algún problema con ellos?
Nunca tuvimos ningún problema; solo recibimos elogios. Incluso los traficantes que pasaban por allí en aquella época elogiaban nuestro trabajo.

¿De qué forma influyó, en el desarrollo del parque, que se instalase una Unidad de Policía Pacificadora (UPP) en el Vidigal?
La UPP no influyó nada en nuestro proyecto.

¿Adónde llevaron ustedes las 12 toneladas de basura y escombros?
Lo más fácil hubiera sido tirarlas hacia abajo, pero queríamos hacer bien las cosas. Llevamos todo a la plaza del Parque Ecológico, más hacia arriba.

¿Y dónde los residentes empezaron a tirar la basura?
La construcción del parque coincidió con una mejora de la recolección de basura en la favela, que antes era casi inexistente. Los vecinos empezaron a tirar la basura y los escombros en los contenedores de la Municipalidad.

¿Cuál fue la relación del Sitiê con el Jardín Botánico?
Ellos nos dieron algunos esquejes y plántulas, pero muchos los traje yo mismo de la ciudad de São Gonçalo, como árboles frutales, bromelias, horquídeas y durantas (conocidas en Brasil como “pingos-de-ouro”). Cargaba yo solo bolsas con estiércol de vaca para fertilizar la tierra. Una vez me paró la policía porque se pensaban que iba a mezclar el estiércol con marihuana…

¿Cuál crees que ha sido la mayor contribución del Sitiê para los habitantes del Vidigal?
Además de que ahora tienen una linda área de recreo, el Vidigal ha pasado a ser conocido intercionalmente gracias a este proyecto. Han venido cadenas de televisión nacionales e internacionales. Pero creo que el Sitiê se ha hecho más conocido en el exterior que en Brasil. Me ha entrevistado hasta una televisión japonesa.

¿Qué consejo darías a las personas que están pensando en montar un parque ecológico en su comunidad?
Estamos de brazos abiertos para todos aquellos que quieran hacerlo. Tan solo tienen que llamarnos y los ayudaremos. Queremos expandir la idea del Sitiê a otras favelas, así como hemos hecho con la favela de Manguinhos, en la zona norte. Lo que antes era una área degradada y llena de consumidores de crac, ahora es una huerta comunitaria. Hoy estoy en São Gonçalo para organizar un proyecto Sitiê por aquí.

¿Cuánto gastaron ustedes en todos estos años con el proyecto?
Nada. Hicimos el Sitiê sin ningún gasto económico, sin dinero alguno. No hace falta dinero para hacer las cosas; solo hace falta querer hacerlas. Si tuviésemos dinero, tal vez no habríamos hecho nada; nos lo habríamos gastado todo. Pasamos mucha hambre mientras trabajábamos en el parque. Yo soy muy espiritualista y a veces me alimentava de oraciones. Orábamos, el hambre pasaba y continuábamos trabajando.

¿Y el Sitiê les ha reportado alguna ganancia financiera?
Financieramente no ha cambiado nada, pero virtualmente ha cambiado mucho: ahora me conocen en el mundo entero. Y nosotros nunca pensamos en el dinero.

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